Redes Sociales. PRIVACIDAD vs DISPONIBILIDAD.

Por aquí llevan semanas pidiéndome que de mi opinión sobre redes sociales, y la primera excusa que di cuando me lo pidieron fue decir que no soy usuaria, y que tenía que documentarme un poco…. No es totalmente cierto, la verdad sea dicha. Fui usuaria de una red social durante un par de años, tuve perfil propio, tenía algunos amigos, aunque en realidad lo utilizaba poco ya no hacía uso de ninguna funcionalidad tipo muro, etc. Tenía mi foto de perfil  y aunque en una ocasión subí fotos de una boda, las retiré casi inmediatamente, ya que no me inspiraba mucha confianza.

Ese es mi mayor problema con las redes sociales, la falta de confianza en que información muy personal de mi misma pueda ser realmente protegida y no acabe en las Antípodas ya que amigos de los amigos de mis amigos puedan utilizar una foto (mía, de mis amigos, de mis sobrinas, de los hijos de mis amigos) que alguien haya etiquetado previamente y pueda por tanto compartir.

Por eso, un día cualquiera de hace aproximadamente un año decidí darme de baja en la red social. Y la verdad es que me costó: primero, me costó encontrar dónde gestionar esa baja y después me sorprendió la poca efectividad de la baja, ya que se me decía que si en cualquier momento me volvía a logar con mi usuario y contraseña, tendría activado de nuevo el acceso.

Pues bien, para escribir este Blog he decidido probar si aquello que me “proponían” era cierto y para mi sorpresa y alegría a la vez, he introducido el correo electrónico y la contraseña y efectivamente un año después vuelvo a tener el perfil activado en cuestión de unos pocos segundos.

Y digo alegría porque esto me permite tener otro argumento más para escribir sobre la falta de garantías de privacidad en las redes sociales y así no achantarme ante los que me dicen que soy excesivamente proteccionista en este tema.

A su favor, tengo que decir que se me ha solicitado una nueva configuración de mi privacidad, quitando la posibilidad de que amigos de mis amigos puedan acceder a determinada información, lo que no evita que no se puedan ver imágenes que hayan sido etiquetadas por mis amigos.

Este es una de los grandes riesgos de las redes sociales, es decir, la gran cantidad de información que se maneja, el gigantesco entramado de relaciones e interacciones que se pueden llegar a dar y la asunción plena por parte de los usuarios de la existencia de estas circunstancias, por tanto quien acepta sabe a lo que está expuesto, aunque mis dudas tengo a veces de que en realidad se sea consciente de toda la información que se puede manejar y lo lejos que puede llegar.

Y a la vez todo lo de antes también se convierte en una de las grandes contradicciones de las redes sociales ya que la disponibilidad de la información, las miles de interacciones, la puesta a disposición de contactos, etc, es el gran logro de muchos para el día a día de Internet.

Lo cierto es que hoy en día si no estás en una red social de las que están tan en boca, parece que no eres nadie, que no estás en este mundo y muchas veces yo me pregunto si todos los que están (estáis) en redes sociales son (sois) verdaderamente conscientes de lo cercanos que sois a todo el mundo en realidad.

Y en cualquier caso, lo que nunca podré controlar será lo que terceros puedan hacer accesible por sí mismos, y que me afecte a mí, salvo si pido amablemente que no se suban fotos u otros con mi imagen y me hacen caso, claro está. El problema es que no todo el mundo me hará caso siempre.

Por otro lado, si se tiene en cuenta que no para todas las redes sociales rige la normativa española a efectos de responsabilidad, la inseguridad jurídica se antoja más grande de lo que en un principio podríamos imaginar, a pesar de los intentos de las redes sociales no españolas por adaptarse a nuestra norma, por ejemplo, exigiendo el registro de mayores de 14 años y no de 13, como anteriormente solicitaban.

Como ya sabemos, la protección de datos personales que rige en España es proteccionista y garantista donde las haya, y en ocasiones, excesiva, aunque este es tema para otro Blog.

El gran problema que tienen las redes sociales en este país es que se enfrentan a nuestra normativa de protección de datos y provocan situaciones que, a priori, tienen una complicada solución.

Funcionalidades que permiten el intercambio de información (poniendo el ejemplo de Facebook, como las del Muro, FB Connect o Facebook Apps) se enfrentan a grandes contradicciones como dilucidar si existe tratamiento de datos y por tanto responsables de ficheros, cesión de datos informada y/o consentidas o incluso prestaciones de servicios que implicarían transferencia internacional de datos, con lo que todo esto conlleva a efectos de cumplimiento normativo.

Si además tenemos en cuenta que la cancelación de los datos de los usuarios no se respeta, es decir, mi perfil nunca llega a ser borrado, simplemente es bloqueado a efectos internos pero puede permanecer para futuros cambios de opinión, el cumplimiento de la normativa de protección de datos es completamente eludido por los responsables de estos ficheros que tantos y tantos datos personales manejan, de todo tipo de perfiles de usuarios (y pienso sobre todo en menores de edad).

Lo que está claro es que las redes sociales son el ejemplo más claro de los avances de Internet en nuestra sociedad, de que la era de la libertad de la información ha dado paso a la necesidad de imponer algo de seguridad ya que una red social puede convertirse en un instrumento claro para alcanzar cierto libertinaje.

Eso sí, aún estando de baja, tengo que confesar que ahora aprovecho las redes sociales de otros para curiosear un poco… espero que de esto no se entere nadie, por favor!

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